Nuevo acuerdo de colaboración con AESPI y nuevas evidencias sobre el origen genético del síndrome de piernas inquietas.

1 5 junio, 2012

En el contexto de un nuevo acuerdo de colaboración con AESPI (Asociación Española de Sindrome de Piernas Inquiteas) por el cual el Instituto de Medicina del Sueño colaborará activamente con esta importante asociación de pacientes tanto a nivel divulgativo (participación en charlas y conferencias) como asistencial (con importantes descuentos en nuestros servicios para los socios), nos hacemos eco hoy de esta noticia publicada recientemente que reafirma todavía más las evidencias conocidas sobre el origen genético de esta enfermedad que, en EEUU, se calcula que afecta ya al 15% de la población y cuya frecuencia e interés es creciente en nuestro país.

Más estudios sobre síndrome de piernas inquietas sugierendo una causa genética

Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Emory (EE.UU.) ha manipulado un grupo de moscas con el fin de ianctivar para gen relacionado con el síndrome de piernas inquietas (SPI) y han visto que éstas sufren los mismos trastornos del sueño y la misma inquietud que los pacientes humanos. Los hallazgos, publicados en Current Biology, sugieren que puede existir una base genética para el SPI, un trastorno que provoca en los pacientes una necesidad irresistible de moverse, que empeora cuando intentan descansar.

«Aunque está muy extendido, el SPI es un trastorno cuya base fisiopatológica sigue siendo muy poco conocida», afirma Subhabrata Sanyal, coordinador del equipo. Sanyal explica que «el estudio pone de relieve el hecho de que podría haber una base genética para el SPI. Comprender la función de estos genes ayudaría a entender y diagnosticar la enfermedad, y a ofrecer opciones terapéuticas específicas».

Según el grupo de Sanyal, una serie de estudios de asociación sobre el genoma completo en los seres humanos, han sugerido conexiones entre el SPI, y la variación de un solo gen (BTBD9). La mosca de la fruta tiene una sola versión, muy conservada, del gen BTBD9 humano; por tanto, los científicos decidieron probar si este gen tendría algún efecto sobre el descanso de los insectos -de hecho, las moscas necesitan dormir, al igual que lo hacen los humanos, y sus patrones de sueño se ven influidos por las mismas clases de química cerebral.


Genes

Los investigadores observaron que las moscas sin la versión del gen asociado al SPI se mueven más y duermen menos. Al ser tratadas con un fármaco utilizado para el SPI, las moscas mostraron mejoras en su sueño. Los estudios también aportan evidencias acerca de cómo funciona el gen asociado al SPI, mediante el control de los niveles de dopamina en el cerebro, así como del equilibrio del hierro en las células.

Sanyal ha anunciado que su equipo seguirá estudiando otros genes relacionados con el SPI, que han sido identificados en estudios en seres humanos, en busca de más detalles sobre su interacción y función. «Nuestros resultados apoyan la idea de que la regulación genética del metabolismo de la dopamina y el hierro constituyen el núcleo de la fisiopatología de algunas formas de SPI», concluyen los investigadores.

FUENTE: http://www.abc.es/salud/noticias/estudio-sobre-sindrome-piernas-inquietas-12247.html

Posted in Destacadas by Jesus Escriba