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1 6 noviembre, 2013

Los humanos somos diurnos, pero con diferentes ritmos: hay quienes madrugan más y otros alargan la jornada por la noche

– Independientemente del dormilón que seas, tener un sueño reparador es fundamental para la salud Un 30% de los españoles sufre trastornos del sueño alguna vez en su vida

De lado o boca arriba, en colchón de muelles o viscolátex, solo o acompañado, en pijama o sin él. Hay tantas maneras de dormir como personas. Aunque los seres humanos tenemos en común que somos animales diurnos. Hay, sin embargo, quienes son más madrugadores y activos por la mañana –conocidos como alondras– y otros que alargan la jornada hasta la madrugada porque se sienten más productivos por la tarde –los búhos-. Estas diferencias pueden deberse a razones fisiológicas, pero también culturales y de costumbres.

“Todos tenemos un reloj interno biológico que se sincroniza con factores externos. En el caso del sueño esa sincronización se da con la luz. Dormimos por la noche y estamos activos durante el día”, explica Odile Romero, neurofisióloga, jefa de la unidad multidisciplinar del sueño del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Ese reloj biológico, que en el caso del sueño reside en el cerebro, es el responsable de mantener los ritmos circadianos, es decir, que determinadas funciones se repitan todos los días a la misma hora, por ejemplo: dormir.

Consejos para un sueño reparador

Además de las pautas para hacer del dormitorio un templo del buen dormir, hay hábitos de higiene del sueño, que no es solo lavarse los dientes antes de meterse en la cama, para evitar la aparición de trastornos.

1. Hacer ejercicio físico durante el día. Evitar que sea en las horas previas antes de irse a dormir, porque se conseguirá el efecto contrario: el cuerpo y la mente se activarán.
2. Tener horarios fijos. Acostarse y levantarse a la misma hora cada día, aunque sea fin de semana.
3. Darle claves a nuestro cerebro de que ha llegado la hora de dormir con rutinas. Por ejemplo, cepillarse los dientes o tomar un vaso de leche caliente (que además ayuda a conciliar el sueño).
4. Evitar tener dispositivos electrónicos cerca.
5. Evitar elementos de control horario a la vista.
6. En caso de escuchar la radio o ver la televisión, que sean programas que no interesen.
7. Leer en la cama no es un mal hábito siempre y cuando se haga con una luz tenue y la lectura no sea apasionada.
8. No cenar muy tarde. Las digestiones pesadas o los reflujos pueden perturbar el sueño.
9. No tomar bebidas estimulantes como café, refresco de cola o té en las horas previas.
10. Y, sobre todo, no llevarse las preocupaciones a la cama. Los expertos recomiendan tener un diario en la mesilla en el que anotar los temas pendientes. Así, los podrá abordar al despertar, pero no cuando lo que toca es dormir. Se acabó eso de consultar los problemas con la almohada.
11. Si no puede dormir, vaya a otra habitación e intente hacer algo relajante. Esto ayuda a no asociar el dormitorio con el insomnio.
12. Si detecta que deja de respirar durante la noche, que le tiemblan las piernas o tiene sueño durante todo el día aunque haya dormido suficientes hora, consulte con el médico para que le haga un estudio del sueño.

“Los relojes internos son muy parecidos en todas las personas en lo que a sueño se refiere. Pero hay gente más madrugadora y gente a la que le cuesta levantarse”, detalla Romero. “Los primeros son de tipo mañana, por lo general nos referimos a estas personas como ‘alondras’; y otros tienen dificultad para despertarse o sentirse alerta por la mañana, son las personas tipo noche o ‘búhos”, explican desde Semergen.

También hay pequeñas variaciones en el tiempo necesario para tener un sueño reparador. Lo estándar es dormir siete u ocho horas. “Aunque hay dormidores cortos, que con cinco o seis horas se encuentran bien, y dormidores largos, que necesitan nueve o diez horas. Sin que eso sea un problema”, especifica Romero. “¿Cómo se sabe que estas variaciones no son una enfermedad? Cuando en la vigilia la persona está bien, descansada y activa”.

Independientemente del tipo de dormilón que sea cada uno, lo verdaderamente importante es dormir el tiempo necesario con una buena calidad de sueño. Es decir: descansar. Pese a la importancia de esta función vital para el bienestar, y los problemas derivados de los trastornos del sueño, todavía hay desconocimiento por parte de la sociedad y algunos facultativos, según opinan los expertos.

“Si se ve a un compañero de trabajo adormilado durante el día, se tiende a pensar que es un vago o un juerguista porque se presupone que trasnocha. Pero no necesariamente es así”, apunta Romero. “También hay gente que asume que sus problemas les vienen de fábrica y no piensan que tienen un problema del sueño”, añade.

En torno al 30 % de la población española padece trastorno del sueño en algún momento de su vida, y hasta un 4 % de forma crónica, según datos de marzo de 2013. Pero solo un pequeño porcentaje llega a ser diagnosticado por los profesionales clínicos, alerta la organización. En el resto del mundo la situación no es mejor. Menos de la mitad de la población evaluada en el primer estudio comparativo de seis países –EE UU, Canadá, Japón, México, Reino Unido y Alemania—presentado el pasado septiembre por la National Sleep Fountation estadounidense, declaró que dormían bien regularmente.

Los trastornos más comunes son, según los profesionales, el insomnio, la hipersomnia (tener sueño durante todo el día), la apnea (cuando se corta la respiración mientras se duerme) o el síndrome de piernas inquietas. “El más grave es la apnea, no solo porque interrumpe el sueño sino porque puede derivar en problemas cerebro-cardiovasculares, y cuando ocurre hay que acudir a un médico especialista”

La neurofisióloga subraya que el trastorno más frecuente es, no obstante, el insomnio. “Se da normalmente en personas que tienen tendencia a la ansiedad”, afirma. Una circunstancia que aumenta con la crisis, según Romero. “El estrés y las preocupaciones derivados de la situación económica influyen mucho. La gente intenta resolver los problemas en la cama y eso no puede ser. La cama es para dormir”, subraya la responsable de la unidad de sueño del Hospital Vall d’Hebron. Una opinión compartida por la otros organismos y sociedade científicas cuyo indicador de este aumento es la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas, en el que se señalaba que, en los últimos seis años, se ha duplicado el número de personas que consumen somníferos, tranquilizantes o sedantes.

“Los factores que predisponen al insomnio son hereditarios (o genéticos), psicológicos o la edad”, dicen desde SEMERGEN. “Pero lo que precipita su aparición suelen ser situaciones estresantes, turnos de trabajo que alteran el ritmo de sueño-vigilia e incluso algunas enfermedades y medicamentos”, añade.

Las causas pueden ser muy distintas. Y no todos los insomnios son iguales. El más conocido es de conciliación, pero también hay despertar precoz, o de fragmentación, cuando la persona se despierta varias veces durante la noche. En cualquier caso, el resultado es común: no se duerme la cantidad de horas necesarias para que el sueño sea reparador.

Los malos hábitos o ciertas costumbres sociales pueden ser asimismo desencadenantes, además del estrés, de situaciones de insomnio que de no atajarse a tiempo, pueden cronificarse. “La mayoría de las personas no duermen lo suficiente. Somos una sociedad que quema la vela por los dos extremos. La gente permanece despierta toda la noche para estudiar, trabajar o divertirse. Sin embargo, funcionar sin un sueño adecuado produce consecuencias negativas a corto y largo plazo”, afirman los expertos

A corto plazo, la falta de sueño adecuado puede afectar al juicio, el estado de ánimo, la capacidad de aprender y retener información, y puede aumentar el riesgo de accidentes y lesiones graves. A largo plazo, la privación crónica del sueño puede conducir a una serie de problemas de salud como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, e incluso mortalidad prematura

Mientras que para el tratamiento de la apnea o la hipersomnia es necesario visitar al médico; para evitar el insomnio hay pautas de higiene del sueño. Así, mantener un horario fijo de irse a la cama, evitar hacer actividades estimulantes en las dos horas previas, hacer deporte (pero durante el día), dormir en una habitación oscura y sin ruidos o no cenar muy tarde, son hábitos sencillos para que el colchón no se convierta en el enemigo.

La meditación o ciertas técnicas de relajación también “pueden ir muy bien”, dice Romero. “Es más beneficioso y curativo que la medicación, que resuelve el problema alguna noche, pero con el riesgo de la adicción”, añade. En este sentido, el estudio de la National Sleep Foundation de EE UU, revela que la mitad de estadounidenses y mexicanos meditan antes de dormir para conciliar mejor el sueño. Aunque ver la televisión es, de lejos, la actividad más común en las horas previas antes de irse a la cama.

“Ver la televisión, escuchar la radio o leer, no son actividades que dificulten conciliar el sueño siempre que nos resulten aburridas o relajantes. Si la lectura o el programa te intere
san mucho y te mantienen alerta, te activarán y dificultarán que te duermas”, apostilla Romero. La experta matiza que, pese a las características y consejos comunes, lo de dormir es muy personal y, cuando surgen problemas, cada paciente necesita “un traje a medida”. Y no es el pijama.

Mi habitación, mi templo

Entre los hábitos saludables para conseguir dormir las horas necesarias y con un sueño de calidad, la decoración, luminosidad y hasta el olor del dormitorio pueden influir.

Los expertos recomiendan pintar las paredes de la habitación con tonos suaves y que la oscuridad sea total en las horas nocturnas. Se trata de dejarle claro al cerebro, a ese reloj interno que se guía por la luz, que es de noche y toca dormir, explica el doctor Hernando Pérez, de la Sociedad Española de Neurología.

Asimismo, hay que evitar tener dispositivos electrónicos en el dormitorio, sobre todo, la televisión. Mucho menos, el portátil para trabajar. Pero tampoco relojes que se vean desde la cama, advierte Odile Romero, jefa de la unidad del sueño del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. “Si no podemos conciliar el sueño y estamos continuamente mirando la hora, nos agobiaremos y dificultaremos nuestro propio descanso”, explica.

El olor en la alcoba también es importante. Así lo reveló la investigación comparativa de la National Sleep Foundation de EE UU. Casi el 80 % de los encuestados (estadounidenses, alemanes, británicos, mexicanos, canadienses y japoneses) declararon que se sentían más relajados si su dormitorio tenía un perfume fresco y agradable.

En cuanto a los tipos de colchón, almohadas o incluso las posturas que se toman en ellos, la regla básica es “sentirse cómodo”, dice Odile Romero, jefa de la unidad del sueño del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Si bien, recomienda cojines gruesos para las personas que duerman de lado porque “es necesario rellenar el hueco entre el hombro y la cabeza para evitar problemas cervicales”.

Modificado de: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/10/31/actualidad/1383179691_400110.html

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28 octubre, 2013

Son ya varios los estudios que apuntan a la relación existente entre apetito, obesidad y sueño. Pero todavía no se había estudiado como nuestra “cesta de la compra” puede cambiar en función de cómo dormimos.

La falta o privación de sueño puede llevar a las personas a comprar más comida y alimentos con un mayor contenido calórico, lo cual explicaría, en parte, la relación entre sobrepeso y sueño. Además. según este dato, se debería estudiar con profunidad el sueño de los pacientes obesos y recomendar a pacientes con sobrepeso que, cuanto menos, mantuvieran un horario de sueño regular.

Los investigadores concedieron a 14 hombres con un peso normal en Suecia un presupuesto equivalente a unos 40 euros y les pidieron que adquirieran todo lo que pudieran de una lista de 40 alimentos posibles, 20 de ellos ricos en calorías y otros 20 con un bajo contenido calórico. Los hombres hicieron esto tras pasar una noche sin dormir y después de haber dormido bien una noche.

Tras una noche de insomnio, los participantes adquirieron con sus compras un 9% más de calorías y un 18% más de alimentos, en comparación con haber dormido bien la noche anterior. Los investigadores descubrieron igualmente que a la mañana siguiente de haber sido privados de sueño, es decir, de no haber dormido nada, los hombres tenían niveles más altos de una hormona, la grelina, que aumenta la sensación de hambre.

Sin embargo, no se observó una relación entre los niveles de grelina y la compra de alimentos, lo que sugiere que factores como la impulsividad en la toma de decisiones podrían desempeñar un papel importante al respecto y son necesarios todavía muchos más estudios para conocer mejor la interrelacion de todos estos mecanismos.

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1 3 octubre, 2013

Este evento reúne cada dos años a los mejores especialistas del mundo en esta disciplina que aglutina la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (WASM). Hasta ahora, el congreso se ha celebrado en ciudades como Berlín, Sao Paulo, Bangkok y Québec. Entre ellos, verdaderas eminencias científicas en el campo de la Medicina del Sueño como el Dr. Christian Guilleminault, que a través de su trabajo e investigaciones en la Universidad de Stanford (EEUU), fue uno de los pioneros en el descubrimiento y abordaje de la apnea del sueño, entre otros, y constituye un referente indicutible en la materia

Dr. Escribá, Dra. Soria y Dr. Guilleminault
El Dr. Escriba y la Dra. Soria, del Instituto de Medicina del Sueño, y el Dr. Christian Guilleminault, juntos en el Congreso Mundial de Valencia

La convocatoria valenciana contará con una asistencia de cerca de 1.500 especialistas venidos de 72 países del mundo y que se darán cita en el Palacio de Congresos de Valencia. Para esta importante convocatoria se han recibido más de 700 trabajos originales y se desarrollarán 35 simposios que versarán todos ellos sobre los diferentes aspectos de la Medicina del Sueño, una disciplina que en EE UU y otros países europeos está reconocida como una subespecialidad médica.

Dr. Escribá, Dra.Soria y Dr:Rye
Verdaderos especialistas como Jesús Escribá, Carmen Soria, del Instituto de Medicina del Sueño, y el Dr. David Rye, debaten y actualizan conocimientos en el 5º congreso de la WASM en Valencia

Según responsables del comité organizador, « las patologías del sueño más frecuentes son el insomnio, el síndrome de apnea del sueño y el síndrome de piernas inquietas o enfermedad de Willis-Ekbom, pero hay más de cien trastornos del sueño distintos». Además, están los trastornos que afectan al ritmo biológico, como es el caso de las personas que trabajan a turnos y sufren alteraciones en el descanso. Podemos decir que alrededor de un tercio de la población general se ve afectada por los trastornos del sueño, que en conjunto constituyen un problema de salud pública. La población infantil y en los ancianos, son colectivos en que los trastornos del sueño, ya de por si infradiagnosticados, pueden pasar más desapercibidos. El insomnio crónico tiene una prevalencia en el 10% de la población, la apnea en el 6% y el síndrome de piernas inquietas afectaría al 5%. De ella, se dice que es la enfermedad más común de la que nunca se ha oído hablar. No genera alarma porque no produce dolor pero consiste en la necesidad imperiosa de mover las piernas, hasta el punto de que impide conciliar el sueño. Es más frecuente en mujeres de mediana edad y se asocia a la falta de hierro».

En este congreso también se hablará del insomnio infantil que destaca porque puede afectar hasta un 30% de los niños y se asocia a malos hábitos y al exceso de actividades hacia el final del día. Esto niños no se van a la cama a una hora fija y temprana. Además, en el caso de los lactantes una de las causas frecuentes de insomnio es la imposibilidad de dormirse solos por la necesidad de la presencia de los padres. También se presentarán datos nuevos sobre los problemas cardiovasculares asociados al síndrome de la apnea del sueño y el riesgo de la somnolencia al volante.

Todos estos temas y otros muchos más se analizan en el congreso más importante celebrado hasta la fecha en Valencia, por lo que este es todo un acontecimiento internacional.

Tomado de: http://www.lasprovincias.es/20131001/comunitatvalenciana/valencia/congreso-sueno-valencia-expertos-201310011708.html

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20 septiembre, 2013

Más de un tercio de los niños padecían síntomas de trastorno del sueño, según una investigación realizada y publicada por la Universidad Federal de Sao Paulo

La privación de sueño está probablemente relacionada con el bajo rendimiento académico infantil, según han publicado recientemente en la revista científica Sleep Medicina investigadores brasileños tras valorar más de 5000 cuestionarios realizados por niños de entre 7 y 10 años de diferentes escuelas públicas de Sao Paulo, argumentando que los menores que sufren trastornos del sueño rendirán menos en el colegio que los que duermen óptimamente durante la noche.

Para ello, se analizaron en la Universidad Federal de Sao Paulo (Brasil) las calificaciones de estos niños en lengua y matemáticas, así como otro cuestionario realizado por los padres y constataron que el 31% presentaban trastornos del sueño predominando claramente (27%) los que padecían problemas de roncopatía y apnea del sueño, así como los que sufrían privación o falta de sueño de forma pronlongada.

En particular, respecto a las notas en lengua, el 13% de los niños con problemas de sueño tenían malas notas (9% en niños sanos) y en matemáticas, los datos eran aún más significativos objetivándose un 25% de malas notas frente a un 8% del grupo sano.

Por ello, resulta muy importante que todos los profesionales sanitarios y educadores se den cuenta de este sorprendente efecto para que consideren los trastornos de sueño en población infantil no sólo como un problema de salud pública sino también como también un condicionanante muy importante para el desarrollo educativo y profesional de los niños y se tomen las medidas apropiadas para detectarlos y tratarlos.

Según estos expertos, estos trastornos son muy frecuentes, ya que aproximadamente una cuarta parte de los niños en USA han sufrido problemas de sueño en algún momento de su infancia y, algunas de estas patologías, como la privación crónica de sueño, pueden dar signos de deterioro neuronal ya que se ha demostrado que afectan a ciertas partes del cerebro como los lóbulos frontales.

Leer más: http://www.lavanguardia.com/vida/20130819/54379549379/falta-sueno-relacionada-bajo-rendimiento-academico-infantil.html#ixzz2fQBCLpAm

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4 septiembre, 2013

De cara al inicio del curso escolar de la mayoría de la población infantil, es muy importante adaptar los horarios de los niños a las rutinas escolares una semana antes de que empiecen el colegio para evitar alteraciones transitorias como cansancio, ansiedad, decaimiento e incluso depresión.

Es por ello que nuestro consejo es, cada 2-3 días, ir adaptando todos los ritmos del niño a las actividades que realizará con el inicio del curso (despertarse, comidas, acostarse), para lograr una adaptación progresiva al nuevo horario, manteniendo siempre aptitud siempre positiva por parte de padres y niños.

Asimismo, se recomienda cumplir la adaptación progresiva de horarios incluso los fines de semana y aprovechar el final de las vacaciones para ir instaurando estos hábitos como el buen desayuno familiar y preparar con ellos el material escolar.

Por último, es importante acompañarles el primer día de colegio, para evitar que el momento de la separación sea traumático y recogerles, siendo puntuales y mostrándonos alegres, sin trasmitirles nuestra actitud negativa (ansiedad, miedos y pereza a la hora de tener que volver a nuestros respectivos trabajos).

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22 agosto, 2013

A los típicos calores de la época estival, habría que añadir, ahora, la Luna, como factor predisponente, en ocasiones, para no pegar ojo en estas noches de verano.

Según un nuevo estudio de un hospital en Basilea (Suiza), que concluye que la influencia de nuestro querido astro lunar puede afectar la calidad de nuestro sueño, al descubrir, tras un estudio, que en los días próximos a la luna llena, el sueño era hasta un 30% menos profundo y que los intergrantes de dicho estudio, en general, dormían 20 minutos menos y tardaban cinco minutos más en conciliar el sueño en los días de luna llena.

Para estos científicos, no se sabía hasta la fecha casi nada sobre la influencia de la Luna en los humanos, cuyo sueño viene determinado por un reloj interno de 24 horas, que da lugar a lo que se conooce como el ritmo circadiano: proceso biológico basado en las variaciones de niveles hormonales que condicionan el ciclo de sueño-vigilia y los patrones de alimentación. Este reloj biológico, entre otras cosas, dirige la secrecion de melatonina, la hormona que prepara el cuerpo para el sueño y en el estudio se objetivó que también fueron menores los niveles de melatonina durante la Luna llena, incluso si los participantes del estudio no veían la luna llena.

Por otra parte, se piensa que algunas alteraciones del sueño se deben a lo que llama un ritmo “circalunar”, que como en los animales marinos, también influye en la reproducción humana, el rendimiento cognitivo, los estados del ánimo y otras actividades del hombre, a modo de vestigio prehistórico ya que se sabe que los dos relojes (el circadiano y el reloj circalunar) se conectan entre sí en otras especies pero, sin embargo, en humanos, probar esa conexión había sido muy complejo y, ahora, por fin, la Luna, nos da la buena prueba de ello.ño humano fue publicado por la revista Current Biology.

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1 4 junio, 2013

Nuevo descubrimiento científico que abre nuevas opciones para tratar la epilepsia, la ansiedad y los trastornos del sueño.

Investigadores de la Universidad de Stanford han encontrado una proteína que actúa en el cerebro como un tranquilizante natural semejante al valium, un fármaco cuya aplicación inicial era la de combatir los ataques epilépticos, aunque es más conocido por sus efectos sedantes. La nueva molécula, denominada DBI, podría ser importante en el diseño de nuevas terapias con menos efectos secundarios no solo en ciertos tipos de epilepsia no convulsiva, como las crisis de ausencia o la epilepsia hípnica nocturna, sino también para combatir otros problemas de salud tan frecuentes como la ansiedad y los trastornos del sueño, según un trabajo publicado en el último número de “Neuron”.

El diazepam, cuya denominación comercial y más conocida es Valium, fue puesto a la venta en 1965 y aún hoy es uno de los fármacos psicoactivos más utilizados. Actúa disminuyendo la transmisión neuronal y de ahí sus efectos sedantes. El hecho de que pudiera unirse a determinadas zonas del cerebro y ejercer así su efecto calmante sugería que debía haber alguna sustancia tranquilizante producida por el cerebro que de forma natural tuviera el mismo efecto, pero no se había localizado, hasta ahora.
El denominado inhibidor de la unión al diazepam (DBI, por sus siglas en inglés) ejerce su acción en una zona muy concreta situada en el centro del cerebro, el tálamo, una estructura a la que llega toda la información procedente de los sentidos, menos el olfato, y que sirve como estación repetidora para enviar esas señales a la corteza cerebral, donde se procesan.

El tálamo está implicado también en el inicio de las convulsiones epilépticas, según comprobaron previamente los investigadores de Stanford. Dentro de esta estructura cerebral hay otra zona más reducida aún, el núcleo reticular, que se encarga de controlar los diversos ritmos de trabajo de las neuronas, incluidos los que caracterizan al sueño. Y ahí es precisamente donde el DBI ejerce su efecto, ayudando a mantener un ritmo adecuado en la actividad de las neuronas, que si se altera puede dar lugar a ataques epilépticos. Normalmente la actividad cerebral está poco sincronizada y cuando hay un exceso de sincronía entre las neuronas se producen ataques epilépticos.

“Este es uno de los hallazgos más emocionantes que hemos hecho en muchos años”, señala John Huguenard, profesor de Neurología y ciencias neurológicas y autor principal del estudio. “Nuestros resultados demuestran por primera vez que un núcleo profundo situado en el centro del cerebro genera un producto, una pequeña proteína o péptido, que actúa como las benzodiazepinas”. Esta familia de fármacos, las benzodiazepinas, incluye además del ansiolítico Valium a su predecesor, el Librium, descubierto en 1955. La última incorporación ha sido y el descubierto más reciente, el Triazolam, utilizado para combatir los trastornos del sueño.
“Uno de los sitios de acción de las benzodiacepinas es el núcleo reticular del tálamo, donde actúan aumentando la inhibición de las neuronas. El núcleo reticular del tálamo es un centro generador de actividades rítmicas propias de las etapas del sueño, como los husos de sueño lento. Debido a que las neuronas del núcleo reticular del tálamo son inhibitorias (Gabaérgicas) determinan que la actividad cerebral se mantenga dentro de unos límites adecuados”, explica Ángel Núñez, catedrático de Biología Celular del departamento de Anatomía, Histología y Neurociencia de la Facultad de medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

Igual que las benzodiacepinas, el BDI actúa como un depresor del sistema nervioso central. Se une a los mismos receptores situados en la superficie de las células nerviosas y “trabaja” en colaboración con un neurotransmisor minoritario en el cerebro, pero muy importante, el GABA, potenciando su efecto inhibidor. El GABA es el encargado de frenar los impulsos nerviosos, al impedir temporalmente que las neuronas puedan emitir señales eléctricas. El núcleo reticular del tálamo está formado precisamente por neuronas que producen GABA y el DBI refuerza su acción de freno.

Durante décadas, el DBI también ha sido conocido por los investigadores con un nombre diferente: ACBP. De hecho, se encuentra en todas las célula del organismo, donde es un transportador intracelular de un metabolito llamado acil-CoA, importante en el metabolismo energético. “Pero en un circuito del cerebro muy específico y muy importante que nosotros hemos estado estudiando durante muchos años, el DBI sale de las células que le producen y sufre transformación posterior para convertirse en un compuesto natural antiepiléptico,” explica Huguenard. “En este circuito, DBI o uno de sus fragmentos actúa igual que el Valium y produce el mismo efecto neurológico”.
“Esta nueva “endozepina” actuaría a través de la expresión de un gen denominado Dbi y su acción es específica en del núcleo reticular del tálamo. Las mutaciones que provocan una inhibición del receptor para la endozepina o la falta de esta proteína favorece la aparición de descargas epilépticas en animales de laboratorio. Por tanto, esta endozepina mimetizaría la acción de una benzodiacepina pero de forma natural. El sistema nervioso podría secretarla en periodos de stress, para mantener una actividad normal. En cambio, una alteración en las endozepinas podría generar crisis epilépticas con ausencias. Estos estudios abren un gran abanico de posibilidades en el diseño de nuevos fármacos que tengan los mismos efectos que las benzodiacepinas pero con un menor número de efectos secundarios”, explica Núñez.

Si los psicofármacos pueden ejercer su acción beneficiosa sobre el cerebro se debe a que el cerebro produce de forma natural sustancias análogas. Los opiáceos como la morfina ejercen su acción analgésica gracias a que se unen al mismo sitio que las endorfinas, unos péptidos producidos en el cerebro que de forma natural tienen efectos analgésicos similares. Descubiertas en 1974, las endorfinas se producen en el cerebro en respuesta al ejercicio, la comida u otras actividades gratificantes.
La acción que la marihuana ejerce sobre el cerebro tiene su explicación en la existencia de unos “endocannabinoides” naturales. Los de la sustancia producida por el cerebro y la droga son parecidos, regulan el apetito, la memoria y son analgésicas.
La diferencia entre los psicofármacos naturales y los externos es que los primeros no provocan dependencia, ni tolerancia (necesidad de una mayor dosis para producir el mismo efecto).

Fuente: ABC.es

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1 30 mayo, 2013

-El Instituto de Medicina del Sueño participa en las Jornadas de Psicología de la UCAM
-Médicos y psicólogos expertos en trastornos del sueño coinciden en que “gran parte de los problemas sociales se deben a trastornos del sueño”

29 Mayo – Murcia

La UCAM Universidad Católica de Murcia ha celebrado este jueves las Jornadas Nacionales de Psicología UCAM: ‘el sueño en nuestra sociedad’, organizada por el Grado en Psicología de la Universidad, y en la que se ha puesto de manifiesto que “gran parte de los problemas sociales se deben a trastornos del sueño.

En estas jornadas han participado médicos y psicólogos expertos en el sueño y sus trastornos como Jesús Escribá, médico especialista en Neurofisiología y Director del Instituto de Medicina del Sueño.

El decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UCAM, Andrés Martínez-Almagro, y el vicedecano del Grado en Psicología, Francisco José Moya, han sido los encargados de inaugurar las Jornadas Nacionales de Psicología UCAM: ‘el sueño en nuestra sociedad’ que según indicó Francisco Moya, coordinador del evento, “es un tema fundamental ya que un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo y el sueño es importante para el ser humano tanto a nivel fisiológico como psicológico”.

Asimismo, ha destacado la utilidad práctica y formativa de estas conferencias ya que sirven para “dar una visión más aplicada de la psicología a los alumnos de este grado”, según informaron fuentes de la institución docente en un comunicado.

Por su parte, el catedrático de Medicina del Sueño de la UCAM, ha disertado sobre la importancia del sueño en la sociedad, ya que “los trastornos del sueño afectan a gran parte de la población mundial a lo largo de su vida”.

De hecho, ha remarcado que “muchos de los problemas sociales se deben al sueño”, como es el caso de “los accidentes de tráfico”, puesto que el 20 por ciento de ellos están relacionados con estos trastornos. Además, hay trastornos muy conocidos socialmente como el síndrome de hiperactividad o el déficit de atención que “muchas veces no existen sino que son un trastorno de sueño mal diagnosticado”.

Otras ponencias han versado sobre una de las patologías del sueño más frecuentes, el insomnio, que afecta a un 30 por ciento de la población y que “supone un factor de riesgo importante para el desarrollo de trastornos psiquiátricos” , sobre todo en la edad pediátrica donde “influye muchísimo sobre trastornos de conducta y de aprendizaje durante la infancia” y es muy difícil de diagnosticar porque “los niños reaccionan de forma distinta que los adultos ante la falta de sueño”: los adultos reaccionan con somnolencia o fatiga, mientras que los niños lo hacen “con hiperactividad”

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1 13 mayo, 2013

Dormimos una hora menos que el resto de ciudadanos europeos, según ha informado este jueves el Comité Español de Acreditación Medicina del Sueño (CEAMS), con motivo de la presentación de un proyecto elaborado por cinco sociedades científicas para impulsar esta especialidad en España.
Aunque una hora de diferencia no es periodo de tiempo muy elevado, los especialistas han recordado que un tercio de la sociedad española padece algún tipo de trastorno del sueño, el cual, además, se ha visto agravado con la crisis dado que muchas personas, especialmente los desempleados, están experimentando estados de estrés y ansiedad que se suelen traducir en insomnios o problemas a la hora de conciliar el sueño.
De hecho, el 10 por ciento de la población padece insomnio crónico; un 31 por ciento ocasional; y un 24 por ciento, roncopatía crónica. Además, se estima que un 19 por ciento de la sociedad presenta habitualmente somnolencia excesiva durante el día y en un 5 por ciento interfiere de manera importante en su calidad de vida.
Ahora bien, existe un 60 por ciento de la población que está sin diagnosticar, por lo que los porcentajes de afectación de los trastornos del sueño pueden ser “mucho más elevados”.
El principal problema de estos trastornos es que afectan a la conducta alimentaria, al metabolismo y pueden producir enfermedades cardiovasculares, obesidad o diabetes.
Asimismo, diversos estudios han relacionado el sueño con, al menos, el 20 por ciento de los accidentes de tráfico, domésticos y con un bajo rendimiento laboral y académico. “La falta de privación del sueño provoca ansiedad, agresividad, falta de atención, mayor riesgo de sufrir accidentes laborales y otras enfermedades como, por ejemplo, las cardiovasculares”, ha señalado la presidenta de CEAMS, quien, además, ha alertado de que también pueden ser la primera manifestación de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.
Pero no sólo afecta a nivel personal sino que, además, la atención de los trastornos del sueño supone un importante coste económico si no se trabaja con “suficiente” eficiencia y anticipación en su diagnóstico.
En este sentido, estudios sobre gasto sanitario realizados en Canadá, muestran una reducción entre el 50 por ciento y el cien por cien del gasto sanitario de los pacientes con síndrome de apneas e hipopneas del sueño (SHAS) tras el tratamiento, respecto a los años previos al diagnóstico. “Es necesario cuidar y prevenir la aparición de estas enfermedades porque su tratamiento es muy costoso”, han asegurado diversas fuentes.
Por este motivo, los expertos han destacado la necesidad de educar a la sociedad, desde las edades más tempranas, en una buena higiene del sueño que pasa por dormir más de siete horas diarias, regularizar los horarios de sueño, no practicar ejercicio ni tomar sustancias estimulantes antes de irse a dormir y, mantener la habitación confortable y sin ruidos.
Se prevé que en el próximo año se acrediten más de 300 médicos y otros tantos profesionales técnicos y psicológicos. Las principales metas que se esperan alcanzar con este curso son garantizar la calidad y nivel integral de conocimiento en Medicina del Sueño, siguiendo estándares de las recomendaciones internacionales; garantizar el nivel asistencial de calidad para los pacientes; favorecer la homologación de conocimientos con el existente a nivel europeo; promover el modelo de trabajo basado en la interdisciplinaridad en un área; y contribuir a un sistema sostenible económicamente y basado en la evidencia científica.

FUENTE: http://www.lavanguardia.com/salud/20130509/54373941874/los-espanoles-duermen-una-hora-menos-que-el-resto-de-los-europeos.html#ixzz2TCUwad7E

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25 marzo, 2013

Descubrimos el por qué del mito de la bella durmiente
Dormir bien es, sin duda, el mejor y más barato tratamiento de belleza

‘La bella durmiente’ no es sólo un cuento infantil. Un equipo de científicos el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) ha publicado recientemente en el ‘British Medical Journal’ (BMJ), que es toda una referencia en el ámbito de la salud, un estudio en el que se hace un completo análisis estadístico para comprobar que, efectivamente, el sueño se nos nota en la cara, y los demás nos ven mejor cuando hemos dormido bien.

El experimento se hizo con 33 participantes de entre 18 y 31 años, de forma que todos ellos fueron fotografiados a la misma hora, tras haber dormido bien y después de haber sido privados de sueño. No se permitía alcohol, y no se aceptaron voluntarios fumadores, ya que estos dos hábitos habrían acentuado el mal aspecto de los sujetos, peor además en la investigación se controlaron todos los posibles efectos distorsionadores de la imagen: misma luz, misma cámara y misma expresión facial, sin maquillaje ni peinados que cubrieran el rostro, y siempre en la misma habitación. A continuación, se pidió a 65 observadores voluntarios que no conocían el estudio, que dijeran si veían rastros de cansancio o de falta de salud en las imágenes que se les mostraba y todos ellos adjudicaron valores significativamente mayores de salud y belleza a los rostros fotografiados tras haber dormido bien. Concretamente, la percepción de la salud bajaba una media de un 6%, la del atractivo se reducía en un 4% y la del cansancio se incrementaba un 19% si el individuo había dormido mal.

Los resultados, coherentes con lo que se sabe acerca de los efectos de la falta de sueño, podrían tener importancia en la práctica médica. “Estudios futuros podrían centrarse en la relevancia de estas pistas faciales en entornos clínicos” y también constatan que dormir es un tratamiento de belleza barato y efectivo –

Sin embargo, el sueño, hoy en día no está tan valorado. Dormir bien es tan importante como comer y, en cambio, pensamos que para dormir siempre tendremos tiempo y desgraciadamente al sueño sólo se le da importancia cuando empiezan a aparecer patológías derivadas de un mal descanso.
Según Axelsson–, director del expermimento” el sueño podría ser visto como el tratamiento natural de nuestro cuerpo y la alternativa perfecta para otro tipo de tratamientos de belleza”

¿Los efectos del buen dormir? Los ojos lucen más abiertos, los músculos relajados, la piel hidratada y, por sobre todas las cosas, las arrugas están menos marcadas. “Dormir bien le da a una persona una imagen más atractiva y sana, y una persona sana es la que más atrae”.

Claro está que los efectos de un buen sueño influyen marcadamente en la imagen que damos y el mito de la bella durmiente está mas que confirmado.

Posted in Destacadas by Jesus Escriba

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