Categoría: Destacadas

25 marzo, 2013

Descubrimos el por qué del mito de la bella durmiente
Dormir bien es, sin duda, el mejor y más barato tratamiento de belleza

‘La bella durmiente’ no es sólo un cuento infantil. Un equipo de científicos el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) ha publicado recientemente en el ‘British Medical Journal’ (BMJ), que es toda una referencia en el ámbito de la salud, un estudio en el que se hace un completo análisis estadístico para comprobar que, efectivamente, el sueño se nos nota en la cara, y los demás nos ven mejor cuando hemos dormido bien.

El experimento se hizo con 33 participantes de entre 18 y 31 años, de forma que todos ellos fueron fotografiados a la misma hora, tras haber dormido bien y después de haber sido privados de sueño. No se permitía alcohol, y no se aceptaron voluntarios fumadores, ya que estos dos hábitos habrían acentuado el mal aspecto de los sujetos, peor además en la investigación se controlaron todos los posibles efectos distorsionadores de la imagen: misma luz, misma cámara y misma expresión facial, sin maquillaje ni peinados que cubrieran el rostro, y siempre en la misma habitación. A continuación, se pidió a 65 observadores voluntarios que no conocían el estudio, que dijeran si veían rastros de cansancio o de falta de salud en las imágenes que se les mostraba y todos ellos adjudicaron valores significativamente mayores de salud y belleza a los rostros fotografiados tras haber dormido bien. Concretamente, la percepción de la salud bajaba una media de un 6%, la del atractivo se reducía en un 4% y la del cansancio se incrementaba un 19% si el individuo había dormido mal.

Los resultados, coherentes con lo que se sabe acerca de los efectos de la falta de sueño, podrían tener importancia en la práctica médica. “Estudios futuros podrían centrarse en la relevancia de estas pistas faciales en entornos clínicos” y también constatan que dormir es un tratamiento de belleza barato y efectivo –

Sin embargo, el sueño, hoy en día no está tan valorado. Dormir bien es tan importante como comer y, en cambio, pensamos que para dormir siempre tendremos tiempo y desgraciadamente al sueño sólo se le da importancia cuando empiezan a aparecer patológías derivadas de un mal descanso.
Según Axelsson–, director del expermimento” el sueño podría ser visto como el tratamiento natural de nuestro cuerpo y la alternativa perfecta para otro tipo de tratamientos de belleza”

¿Los efectos del buen dormir? Los ojos lucen más abiertos, los músculos relajados, la piel hidratada y, por sobre todas las cosas, las arrugas están menos marcadas. “Dormir bien le da a una persona una imagen más atractiva y sana, y una persona sana es la que más atrae”.

Claro está que los efectos de un buen sueño influyen marcadamente en la imagen que damos y el mito de la bella durmiente está mas que confirmado.

Posted in Destacadas by Jesus Escriba
3 28 febrero, 2013

Artículo original del Dr. Jesús Escribá Alepuz aceptado para su publicación en el nº 8 (Marzo 2013) de AESPI (Asociación Española de Sindrome de Piernas Inquietas)

La primera vez que escuché su nombre (Síndrome de Piernas Inquietas), me resultó, sobre todo, curioso pero, a la vez, poco científico y muy particular. Sin embargo, esa curiosidad y particularidad, junto a mi formación como médico especialista en Neurofisiología Clínica y el gran interés que desde siempre despertó en mí el área de trastornos del sueño, fueron poco a poco incrementando la pasión profesional y personal por conocer más y mejor la enfermedad, difundir este síndrome y ayudar a quienes lo sufren en la medida de lo posible, que todavía a dia de hoy es una de mis principales motivaciones.

En cualquier caso, si algo destacaría en esta patología, sin ninguna duda, sería su variable expresividad tanto en cuanto a denominaciones como en cuanto a síntomas, así como la dificultad todavía existente en ocasiones para diagnosticarla y manejarla clínicamente de forma óptima.
Empecemos por el nombre. ¿Síndrome o Enfermedad? ¿Síndrome de Piernas Inquietas o Enfermedad de Willis-Ekbom? Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua un síndrome es un conjunto de síntomas característicos de una enfermedad y, a su vez, una enfermedad es una alteración más o menos grave de la salud. Por tanto, ambos nombres serían válidos para esta patología pero, sin embargo, ninguna de ellas parece ilustrar completamente las características más importantes de la patología y tampoco están próximas a la denominación que los pacientes suelen usar para explicar lo que les ocurre.

Recientemente, una paciente de 78 años que nos consultó telefónicamente nos preguntaba: “Doctor, y esto que tengo por la noche desde hace tanto tiempo..¿qué es?.. parece que tenga el baile de San Vito!”
Esta anécdota ilustra claramente lo que apuntábamos: las formas de llamar a esta enfermedad y explicar los síntomas son tan numerosas como curiosas. Nuestra amplia experiencia en la asistencia a pacientes de todo el territorio nacional a través del servicio de consulta a distancia nos ha permitido acumular un amplio glosario terminológico y da una idea clara de la variabilidad y dificultad que todavía existe para expresar los síntomas por parte del paciente e identificarlos óptimamente por parte del facultativo.

He aquí algunos, desde los más comunes (hormiguilla, calambres, desasosiego, desesperación) a otros muy particulares (“piernas zompas”, “dormidera”, agujetas, quemazón, mordisquitos, desquicio, “desficio”), pasando por otros mejor definidos (molestias, dolor, hipoestesia, disconfort, agitación nocturna, parestesia, disestesia, inquietad).

El estudio detallado de estas expresiones nos ha llevado a comprobar que muchas de ellas son bastante más ilustrativas que la denominación aceptada de la patología hasta hace unos meses y que, además, sólo una de las denominaciones (“inquietud”) quedaría claramente representada por el nombre antiguo (“piernas inquietas”). La conclusión es que el nombre de SPI no identificaría a muchos de los pacientes que sufren esta patología y además restringe descriptivamente los síntomas a “inquietud” y a una parte del cuerpo, sin tener en cuenta que se ha evidenciado también afectación, por ejemplo, en manos o en otras partes de nuestra anatomía.

Es por ello que el cambio de nombre me parece muy acertado. Cierto es que con el uso de un epónimo (Willis-Ekbom) se pierde el valor descriptivo pero, en este caso, dada la variabilidad para describir los síntomas, considero que es mejor esto que no usar una denominación restrictiva como era “Sindrome de Piernas Inquietas”
Pero el nombre no es lo que más preocupa. Estudios recientes todavía objetivan datos de retraso y error en el diagnóstico que son inadmisibles hoy por hoy. La media de tiempo que transcurre desde que un paciente refiere los primeros síntomas por primera vez hasta que es correctamente diagnósticado en nuestro país está en torno a los 3 años (unificando a la población adulta e infantil y valorando todo el territorio nacional) y esas “mil y una noches” de sufrimiento, incertidumbre y desconocimiento absoluto tienen repercusiones muy negativas a todos los niveles.

¿Y cuando ya el paciente está diagnosticado? Inicialmente sí, pero a largo plazo, tratar a un paciente con Enfermedad de Willis-Ekbom no es tan sencillo. Las reacciones adversas medicamentosas y los fenómenos de pérdida de eficacia farmacológica y potenciación de síntomas requieren un control evolutivo clínico muy preciso y, muchas veces, resulta difícil citarse con el médico cuando se requiere y, en ocasiones, los pacientes caen en la peligrosa tentación de la automedicación

Por todo ello resulta crucial que la valoración del paciente por parte del facultativo sea cada vez más fácil, accesible y óptima y, en esa línea, el papel de concienciación y difusión sobre la enfermedad de asociaciones de pacientes (como AESPI) y/o el uso de nuevas tecnologías que aproximan mucho a pacientes y especialistas (como los cuestionarios electrónicos, las consultas a distancia o las herramientas de seguimiento médico on-line que, por ejemplo, se ofrecen en portales web como www.dormirbien.info), son decisivas para hacer frente a los problemas de infradiagnóstico tardío o evolución clínica insidiosa de los pacientes.

Solo así, siendo capaces de mejorar cada vez más la interacción médico-paciente y de realizar tantos cambios positivos como sean necesarios (incluído el nombre) para que se conozca y reconozca la Enfermedad de Willis-Ekbom, todos nosotros estaremos menos “inquietos” por el futuro de esta patología y de quienes la sufren.
Gracias por su atención.

Saludos cordiales y felices sueños para tod@s.

DR. JESÚS ESCRIBÁ ALEPUZ
Médico Especialista en Neurofisiología Clínica
Director del Instituto de Medicina del Sueño y del Portal Web “www.dormirbien.info”

Posted in Destacadas by Jesus Escriba
1 15 enero, 2013

Año nuevo, sueños nuevos: DIARIO DE SUEÑO ON-LINE, una herramienta gratuita para que cada día, nos cuentes cómo duermes y podamos ayudarte a solucionar tus trastornos del sueño.

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Posted in Destacadas by Jesus Escriba
1 18 diciembre, 2012

Hasta ahora sabía que si quería perder peso era muy importante hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada, pero lo que seguro desconocía es que el déficit de sueño de calidad contribuye al sobrepeso. Y es que cuando no descansamos óptimamente, el tejido graso responde peor a la insulina, y eso aumenta el riesgo de padecer obesidad y diabetes.

Un novedoso estudio ha descubierto el mecanismo fisiológico que relaciona obesidad y falta de sueño óptimo.

“Hemos encontrado que las células grasas necesitan también ‘dormir’ para funcionar adecuadamente”, afirma Matthew Brady, uno de los autores del estudio publicado en la revista ‘Annals of Internal Medicine’. Brady, profesor de medicina y vicepresidente del Comité de Metabolismo Molecular y Nutrición de la Universidad de Chicago, ha sido el primero en demostrar la base molecular que vincula el sueño y la obesidad.

Lo cierto es que la grasa, además de su ‘mala’ fama, tiene una importante función en el cuerpo humano ya que se encarga de almacenar de forma segura los lípidos. El problema viene cuando estas células dejan de responder bien a la insulina del organismo y a realizar peor su trabajo de almacenaje, ya que estos lípidos quedan sueltos en el torrente sanguíneo, y esto favorece la aparición de diabetes.

La ciencia ya conocía que las personas que duermen mal tienen peor resistencia a la insulina y cuentan con un mayor sobrepeso pero lo que este nuevo trabajo aporta es la demostración de la causa biológica de esa relación.

El estudio presente el inconveniente de que sólo se ha realizado con 7 voluntarios, jóvenes y sanos, que han pasado cuatro noches consecutivas durmiendo 8 horas y media y otras cuatro noches en las que sólo pudieron dormir la mitad. En ellos se controló la ingesta alimenticia y todos estuvieron bajo condiciones similares. Después se les extrajo sangre, para medir su sensibilidad a la insulina, y una biopsia, para analizar las células grasas de su abdomen en el laboratorio.

Después de las cuatro noches durmiendo la mitad de horas, sus células grasas tenían una sensibilidad a la insulina un 30% menor, debido a que estas células realizaban peor la fosforilación (una reacción química) de una proteína denominada AKT, crucial para la respuesta a la insulina. Esta reducción es comparable a la diferencia que se da entre las células de una persona obesa y las de una persona delgada o la que se observa en las de una persona con diabetes y otra sin este trastorno.

Fortalezas y debilidades del estudio

“Los resultados apuntan a una mayor influencia del sueño sobre las funciones del cuerpo humano, incluidas el metabolismo, el tejido adiposo, la función cardiovascular y posiblemente más”, señalan Francesco Cappucio y Michelle Miller, médicos de la Universidad de Warwick, en Coventry, Reino Unido, y autores de un editorial que acompaña al estudio. “Estos datos respaldan la búsqueda de estrategias para contrarrestar todo lo que amenace la duración y la calidad del sueño como objetivo para mejorar la salud tanto de las personas como de la sociedad”.

Por su parte, Andreu Palou, catedrático de Bioquímica y Nutrición de la Universidad de las Islas Baleares y director del programa de biomarcadores del CIBEROBN, explica que este trabajo “es un estudio interesante, pues identifica unas alteraciones moleculares concretas que experimenta el organismo ante una limitación (severa) de las horas de sueño”.

No obstante, este experto apunta algunas de las limitaciones de la investigación como el reducido número de personas estudiadas y el poco tiempo de seguimiento, tan sólo de ocho días. “No sabemos si los efectos observados se mantendrían en un plazo más largo, que es lo más interesante para el tipo de alteraciones estudiadas, que son desordenes crónicos: Obesidad, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2. Otro aspecto crítico es que el estudio no parece controlar es el de la duración de los ciclos luz/oscuridad. Presumiblemente, los que estaban más horas despiertos también estaban expuestos a más horas de luz. Se sabe que ese tiempo de exposición a la luz afecta a parámetros metabólicos relacionados con los estudiados”.

“Desde luego, la idea es cada vez más concreta de que la falta de horas de sueño conlleva alteraciones metabólicas importantes que pueden afectar incluso al balance energético, la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina. También dormir poco afecta al sistema cardiovascular, y conlleva además problemas neurológicos y gastrointestinales; pero es difícil hacer recomendaciones generales de horas de sueño, más allá de lo que cada uno perciba, ya que no todos necesitamos lo mismo, hay mucha variabilidad y lo que es suficiente para unos puede no serlo para otros”, concluye Palou.

FUENTE: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/10/16/nutricion/1350383214.html

10 diciembre, 2012

Desvelamos más informacion sobre las causas y consecuencias del ronquido y la apnea del sueño

Posted in Destacadas by Jesus Escriba
1 20 noviembre, 2012

Dormir mal y los trastornos psiquiátricos, un círculo vicioso frecuente y complicado.

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10 noviembre, 2012
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Un estudio reciente ha sugerido que estar expuesto a pesticidas, así como fumar, podría aumentar el riesgo de sufrir el trastorno de la conducta REM (TCSR)…

Posted in Destacadas by Jesus Escriba

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